Lunes
1 de diciembre de 2014
El
día lunes llegue a la escuela firme como de costumbre y me dirigí al salón,
dieron el toque y todos los niños entraron al salón excepto uno… Diego, me
acerque a él y le dije que entrara al salón pero no me contestaba, le
preguntaba si se sentía mal que si no quería entrar pero no me contestaba, ni
siquiera quería voltear a verme, asi tarde platicando con el unos minutos, me
pareció muy extraño asi que le dije a la maestra que por que tenía esa actitud,
ella me dijo que el estaba pasando por un momento muy difícil que sus papás se
habían divorciado y que el le costaba mucho trabajo confiar en alguien,
solamente confiaba en su hermano, el no confiaba ni siquiera en sus papás solo
en el, no jugaba con nadie en el salón en todo el dia, no platicaba con nadie ni
siquiera hablaba con nadie, pero cuando sale del salón y se va con su hermano
su actitud es muy diferente.
Un
inmenso mar de lágrimas se escuchaba en el aula, alrededor de las 10 de la
mañana, casi para salir al recreo, pues habían llegado unas enfermeras del centro de salud, nada más
y nada menos que vacunar a ponerle
la vacuna del tétano.
La
puerta del salón de clases se cerró con llave, ya que todos se querían salir al
baño, o porque les dolía el estómago o
cualquier otra excusa, con tal de que no fueran a ser vacunados.
La
maestra no sabía que hacer para callarlos y que comprendieran que era necesario
que les aplicaran la vacuna para su propio
bienestar.
A mí se me ocurrió una idea espeluznante, que
no me parecía nada agradable, pero como dicen,
“un maestro, tiene que predicar con el ejemplo”. Me ofrecí a ponerme
la vacuna yo primero, con todo el
dolor de mi corazón y de mi brazo, pero me anime. Todos los niños hicieron un circulo como si estuvieran viendo una obra de teatro y mientras me
vacunaban yo les iba explicando la importancia que tiene que
hagan este procedimiento y que lejos de dolernos como un piquete de sancudo,
nos ayuda a no enfermarnos y a estar más
sanos. Aunque por un segundo se me fue el habla por el
piquete, pude hacer una gran
diferencia en los niños, como se
sentían un poco más confiados y seguros.
Así al que vacunaban, iba
saliendo al recreo.
Martes 2 de diciembre de 2014
El
día martes 2 de diciembre llegue a la escuela y como de costumbre pase a
firmar, llegue al salón y la maestra me dijo que ella haría la actividad para
iniciar bien el día y que finalizando podía proseguir en la aplicación de mi
propuesta didáctica.
Al
principio de la aplicación los alumnos mostraron un poco de indisciplina ya que
el trabajo era en la cancha.
Siguiendo
con la planificación establecida todo salió muy bien, los alumnos lograron
comprender el contenido y hubo muchas participaciones por parte de ellos, lo
que me sorprendió un poco ya que a ellos no les gustan las matemáticas pero a
este tema respondieron bastante bien
En realidad creo que el
tiempo que vamos a prácticas es muy poco
y también el tiempo que convivimos con los niños y observamos la labor del docente, siempre lo he dicho y
lo seguiré diciendo me encanta convivir
con niños y ver el afecto que te demuestran, te llenan de buena vibra que te
hace sentir más viva y en paz.
Nunca imagine sentirme tan plena, espero seguir así y que
cada vez me llene más de energía positiva para seguir adelante siempre
adelante. Ha sido una revelación, espero
seguirme llenando de experiencias,
llegar a tener el carácter,
aptitudes, paciencia, conocimientos y las palabras necesarias en mi boca para ser una gran profesora. Me doy cuenta al fin que esta carrera es
mucho mejor de lo que yo esperaba, al fin encontré algo que llena mis
expectativas
Miércoles 3 de diciembre.
Mi
maestra iba llegando, y me pidió,
mientras que daban el timbre fuera engrapando una pequeña evaluación que les había hecho a los niños para ver cómo iban.
Cuando
lo dieron, pasamos a las aulas, con una lectura cortita de relajación y así poder empezar bien despiertos la
evaluación guiada.
Iniciamos con español, se sientan en mesitas para 6 niños, mientras
que la maestra les iba leyendo la evaluación yo intentaba apoyar a Hannah y a
Jesús, aunque es tan difícil trabajar con ellos ya que no comprenden lo que les
dices, la evaluación de ellos no fue la misma, era algo muy sencillo como
ejercicios para niños de preescolar, como a completar las vocales a algunas palabras etc. Siempre hay uno otro niño que ya sabe leer y que por supuesto terminan más rápido que los demás, en este
caso son Ibrahim | Brisia, Cielo y Luisa,
dos niñas de estas vienen de un colegio, ahí cursaron tres años de preescolar y dice la maestra que
entraron a primero leyendo. Se les pidió que si podían avanzaran en matemáticas
mientras que daban el timbre del recreo, hubo unos varios que cuando dieron el timbre del recreo
aun no terminaban.
Al
sonar el timbre, salieron despavoridos a
jugar y a comer en el recreo, mientras
que Samuel no quería salirse, porque según él se había portado muy mal, a veces cuando el habla casi no le entiendo,
tiene unos problemitas con el lenguaje, pero creo que es por cómo le habla la
madre, de una forma muy mimada, aunque debo decir que la misma actitud del niño
es la misma que la dela mamá, solo llega
preguntando como se portó, y como
se portó, presiento que es muy dura y
estricta con el niño ya que cualquier cosita que hace o si no termina algún trabajo se
pone muy ansioso, preguntando lo mismo y esperando una aprobación.
Paso
algo curioso después de que la maestra recogió el examen como eso de las 12, me
pidió que siguiera practicando con ellos
las sumas y restas con la representación gráfica en el pizarrón,
hay una niña que va muy atrasada a comparación de sus demás compañeros, ella
levanto la manita pasar al pizarrón y
por supuesto que la deje, y cuando estaba al frente pudo resolver la suma mejor que otros niños,
y lo curioso que me pareció este caso
que entiende matemáticas mejor que español y muchas veces los maestros no nos damos cuenta de esto, ya
que nos enfocamos y le damos más prioridad a la lecto-escritura y dejamos las demás asignaturas de lado.
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